El
arte es un lenguaje, y por lo tanto, una forma de comunicación
con el otro.
Con esta acción he pretendido incidir más
en este aspecto comunicativo del arte que en su aspecto
material (creación física de algo), y
así destacar su capacidad de transmitir ideas,
sin olvidar la parte de creatividad y originalidad que
toda obra artística debe poseer.
Esta caja ha sido transportada desde un remitente
hasta un destinatario (todos nosotros) con la intención
de transmitirnos la historia de su trayecto. Un camino
que incluye el espacio físico recorrido, pero,
a la vez, también su punto de origen y las intenciones
de los que han participado en el proceso.
Mi idea inicial cuando se me ofreció la posibilidad
de participar en este proyecto fue precisamente romper
con la tradición de lo ya establecido y aportar
alguna novedad. Puesto que yo había vivido la
experiencia de este trayecto, pensé que era interesante
“revivir”, a través del recorrido
de esta caja, otra vez el viaje hasta aquí. El
objeto que yo pedí a mis compañeros de
Marruecos era un vaso, pero éste debía
llegar hasta aquí mediante un recorrido. La caja,
como envoltorio del vaso, es tan importante como el
vaso mismo, puesto que lo recubre, lo salvaguarda de
los peligros, y a la vez posibilita su transporte y
su recorrido. En mi interés por destacar solamente
el aspecto comunicativo del vaso, he intentado no tener
ningún contacto con la materia, de manera que
mi intervención y aportación al acto (y
al proyecto) es puramente verbal, o espiritual: en ningún
momento he tocado la caja, y, por supuesto, no tengo
ninguna información o constancia de cómo
es el vaso que se encuentra en su interior.
La familia con la que vamos a conectar es una familia
mixta, formada por un marroquí y
una francesa, y su hijo, nacido hace un año
y cuatro meses en Casablanca. El padre y la madre se
dedican a la actividad artística, desde distintos
ámbitos, y fué precisamente a través
del arte cómo se conocieron.
Hace dos años que la esposa, Florence Darsi,
se ha incorporado a la asociación artística,
“La Source du Lion” (espacio de intercambio
y de creación de Casablanca) fundada en noviembre
de 1995 por Hassan Darsi, Rachid L’Moudden y Mohamed
Fariji, entre otros... Esta asociación ha llevado
a cabo distitas y diversas actividades tanto en Casablanca,
como en el resto de Marruecos y fuera de él.
Con este acto de hoy, iniciamos un intercambio cultural
con Marruecos que esperamos que no sea el último.
Así conectamos (chateamos) con dos aspectos de
la organización familiar: como núcleo
de intimidad y también como grupo de actividad
artística (“La Source du Lion”),
para ofrecer una visión, lo más amplia
posible, de un aspecto sociocultural de Marruecos hoy.
Recordemos que la caja representa, a través
de su trayecto, un homenaje a todas las personas que
han hecho este viaje real, con final trágico,
en condiciones infrahumanas... me refiero a aquellos
que intentando buscar un futuro mejor, dejaron su vida
en este espacio que separa -y a la vez, une- España
con Marruecos, el estrecho de Gibraltar. No es extraño
que estas pateras, con las que tantas personas han emprendido
este viaje, reciban el nombre de “pateras de la
muerte” y “pateras del infierno” en
Marruecos.
Así abrimos otras formas de comunicación
con el otro que deseamos que sean positivas, y que sirvan
para ayudar a solucionar este drama, o al menos, a tener
conciencia de su existencia...
MOHAMED FARIJI Abril-2002
TRADUCCIÓN DE TEXTO: PIETAT HORTA GARRIGA LA
FAMILIA: HASSAN, FLORENCE Y MANSOUR DARSI COLABORACIÓN:
“La source du Lion”
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