Con
este trabajo he iniciado un proceso con el fin de “escarbar”
la parte superior y aparente –superficial- (de
la pared, del muro) para buscar aquello que está,
pero no se ve (-la cosa en si-) y que da sentido a aquello
que sí captamos y vemos. Es la búsqueda
del vacío como creación (idea “antiescultórica”,
ya que la escultura se define como la creación
de “algo” en el vacío.). Aquí
la escultura aparece como pensamiento, como idea, algo
inmaterial, sin presencia física, pero sí
mental.
Uno de los objetivos de mi trabajo era crear unos
espacios, que siendo físicos tuvieran un carácter
sagrado. Por ello están protegidos por un cristal,
“existen” (en el sentido de “estar”)
pero no son accesibles totalmente, y, por tanto, su
fuerza representativa reside en que sugieren, esconden,
prohiben, provocan....
El espacio “sagrado” antes aludido representa
la protección de un espacio escogido, la creación
de un ámbito (lugar) “reservado”
y a la vez “protegido” con un material,
el cristal, que comparte con el vacío una de
sus características, la transparencia, aunque
no su esencia. El carácter sagrado, pues, se
lo confiere este obstáculo físico (el
cristal) que a la vez lo posibilita, y que siendo material
no es captable a través de la vista.
La idea central, y por tanto el objetivo básico
del trabajo, es la de vaciar el espacio, creándolo
al mismo tiempo.
Con ello entramos en una aparente paradoja, puesto
que parece que se está incurriendo en una contradicción,
que se está haciendo lo contrario de lo que se
pretende... Pero la paradoja es sólo aparente,
puesto que de esto se trata, de “vaciar”
un espacio y “llenarlo” de vacío...
El objetivo último –principal- del proyecto
es, junto con lo dicho anteriormente, el de “desvelar”
lo ya existente, descubrir lo escondido, en una búsqueda
constante por encontrar el origen , por ir más
allá, por encontrar lo auténtico.
Mi intervención en un espacio semipúblico
es paradójica y contradictoria, ya que se ejecuta
en un espacio habitual de creación (la Escuela
de Artes y Oficios, Llotja), donde todas las personas
comparten un objetivo: crear ocupando un espacio.
A partir de esta constatación empieza la idea
de mi proyecto y a la vez su realización, como
reacción y oposición a esta realidad,
con la intención de ofrecer una realidad distinta
o, si se quiere, otra mirada –nueva-, a una misma
realidad
Y a la vez se trata de una intervención colectiva,
no meramente personal o particular, ya que para la realización
del proyecto he pedido la colaboración de las
personas con las que comparto este espacio de trabajo
y creatividad: les pedí que me “ofrecieran”
palabras que tuvieran algún significado especial
para ellas , para poderlas introducir en el trabajo...
Con ello he intentado cumplir los objetivos propuestos
en este proyecto, la búsqueda de la profundidad,
en un doble sentido: a través de las personas
–colaboración y participación en
el proyecto a través de algo tan íntimo
y humano como las palabras, el lenguaje-; y la búsqueda
de la profundidad a través del espacio...
Agradecimiento a todos ellos por su participación
en este proyecto. |
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