El
gesto se repite en sí mismo, para descubrir lo
que está y lo que no está. El objetivo
no es la materialización sino la desmaterialización;
y no la ocupación del espacio, sino la recuperación
o la vaciedad del espacio.
La relación dialéctica en la oposición
entre lo lleno y lo vacío muestra que quitar
la materia es ya, simultáneamente, una forma
de ocupación del espacio. Es la inmediatez del
acto de desocupar un espacio el que lo crea. Es la búsqueda
del origen de las cosas y del ser.
Se trata de pensar de una manera paradójica
sobre lo que hay: la escultura, como forma tridimensional
en el espacio sigue manteniendo la forma pero de manera
contraria (no quitamos espacio, sino que lo añadimos,
lo creamos). En contra de la idea de la escultura como
un "cementerio" de obras ya sin vida, inmutables,
estáticas... se trata de dar el ser a las cosas,
devolverles su esencia, su autenticidad, aunque no a
través de su presencia -existir-, sino de su
ausencia.
Las obras de arte han sido materializadas dominando
un espacio. Aquí, a partir de la necesidad de
buscar el origen, yo "desmaterializo" sacando
las distintas capas, físicas y mentales, que
se han ido acumulando...
Se trata de descubrir lo auténtico durante
el propio proceso de búsqueda, en el mismo acto
de creación: buscar una doble profundidad -material
y espiritual-, en que incluso lo más cercano
puede ser a la vez lo más profundo, lo auténtico.
Mohamed Fariji (enero 2002) |